Oaxaca Libre, México libre.

Todo expresidente mexicano deja al país una herencia y Vicente Fox no podía ser la excepción. El presidente de las botas vaqueras, del estandarte de la Virgen de Guadalupe (Populista), el que nos prometió resolver el conflicto en Chiapas en menos de 15 minutos, nos legó un país en conflicto político, tanto al interior, como es el caso de Oaxaca y al exterior como son los casos de Cuba y Venezuela.
También nos dejó al hombre más rico del Mundo, el Sr. Carlos Slim, único mexicano beneficiado por las privatizaciones que realizó otro expresidente, el famosísimo pillo Carlos Salinas, quién al término de su sexenio presenció el levantamiento del EZLN en Chiapas.
Justo sería hacerle un juicio al pelón que nos robó las elecciones de 1988 y nos vendió a norteamérica con un TLC que no sirve a los mexicanos, quienes lo único que pueden exportar, por no decir "comerciar" es a sus hijos, padres o madres.
Carlos Slim y el EZLN son originarios del salinato, pero sus destinos han sido diferentes. El primero ha crecido económicamente como nadie en el mundo, mientras que los zapatistas no han conseguido que México razone y mire al sur.
Ya se nos ha olvidado el sur, tal parece que la reforma fiscal es lo único que interesa a políticos y empresarios, quienes argumentan que la reforma es para disminuír la pobreza.
Aún recuerdo todo el alboroto por el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, lo que me pregunto es ¿por qué el gobierno federal no hace lo mismo con Ulises Ruíz, el gobernador de Oaxaca?
El gobierno federal panista no identifica y soluciona eficientemente los problemas de México, en lugar de ello, nos quiere vender la idea de que los empresarios extranjeros nos sacarán de la pobreza, pero no es así.

